Este blog nace para dar cabida a las propuestas del módulo VI del programa de Doctorado de la UBU

viernes, 12 de junio de 2020

4ª Entrada - Práctica Módulo VI - UBU

En esta ocasión se nos platean una serie de cuestiones que trataremos de responder.

1.- ¿Qué redes sociales puedo utilizar para investigar?

Son numerosas y muy variadas las redes sociales que podemos utilizar en el ámbito de la investigación. Entre ellas podemos destacar algunas de las vistas en este módulo tales como LikedIn, Twitter o el propio Facebook que nació precisamente (estaría encantado que si no fuera como diré a continuación alguien me dejara un comentario y me corrigiera) como red universitaria para el intercambio de los correos electrónicos entre usuarios y así favorecer la conexión entre la comunidad educativa. 

Estas redes, haciendo un uso para estos fines, ofrecen a los usuarios la posibilidad de contactar con personas con intereses y objetivos comunes, compartir investigaciones, proyectos, etc...

2.- ¿Cómo puedo aprovechar el uso de estas redes sociales dentro de mi ámbito de conocimiento?

En mi caso, me ha permitido estar en contacto con mi tutor de Doctorado y además atesoro, sobre todo en Facebook una red de contactos con profesionales de la música muy importantes, o que al menos para mí, lo son.

Además, en esta pandemia, herramientas como el Drive, Dropbox, Zoom, Jitsi Meet han reforzado su importancia ya que nos han permitido establecer contacto continuado con las organizaciones donde trabajamos consiguiendo de esta manera adaptar las clases presenciales a la docencia telemática cuando así se ha podido. 

3.- ¿Cuál es tu opinión acerca de los servicios de redes sociales para el investigador 2.0?

Como también expondré en la reflexión final, creo que dependiendo del ámbito de investigación en el que nos hallemos inmersos mi opinión cambiaría hacia posturas más optimistas de las que tengo en mi marco de trabajo. Trataré de explicarme mejor.

Con mis colegas de Conservatorio he experimentado durante este confinamiento, al menos desde nuestra modesta experiencia, lo complejo y diverso que ha sido adaptar en muchos de los casos la docencia. Hay alumnado que no tiene acceso a una red de Internet lo suficientemente potente como para emular el establecimiento de dinámicas prácticamente iguales a la clase presencial que nos permite la técnica. El instrumental en el que practican en casa no es el precisamente el adecuado y teniendo los Conservatorios cerrados no han podido más que hacerlo con los medios que disponían en casa. Algunos viven en poblaciones pequeñas donde el acceso a Internet directamente no existe aunque los recursos de esas familias sean poderosos. Esto para el colectivo más joven. No mencionaré la intromisión en la intimidad en las familias de aquellos alumnos que no tienen un lugar específico para ellos o que comparten los equipos informáticos. Esto es harina de otro costal.

Para el colectivo adulto, con el que también trabajo, la brecha tecnológica ha sido en muchos casos todavía mayor. Si bien tengo que decir que he conseguido poco a poco el que todos se conectaran a reuniones virtuales, no es menos cierto que, en un principio, no estábamos ni de lejos, adaptados a los tiempos. Además, el problema fundamental que creo que sucede y que sucederá, en comparación con la iniciativa privada, es que la administración o incluso las pequeñas empresas no pueden ofrecer ordenadores, intranets, etc... ni a sus docentes o profesionales ni a los usuarios de estos servicios. La administración por el número tan enorme de necesidades a las que tendría que dar solución y la pequeña empresa por el coste que esto conllevaría. Así pues, a diferencia de las grandes multinacionales que sí facilitan equipos específicos y que destinan partidas presupuestarias concretas y han contratado más informáticos en estos tiempos para poder atender personalmente las necesidades de sus trabajadores, etc... nosotros hemos funcionado, con los medios personales que teníamos a nuestra disposición en el lugar donde nos ha tocado estar y, aunque los hemos puesto a disposición, con la mejor de las voluntades debido a la situación que estábamos viviendo, creo que se debería establecer algún plan que mitigara el "buenismo" y así pues, contar con mayores ayudas si verdaderamente llegara otra nueva oleada de contagio y volviéramos a tener que encerrarnos en nuestras casas. En mi caso, he estropeado un buen ordenador donde disponía de programas de edición musical multipista (DAW), material de trabajo, vídeos, etc... y ahora pues, estamos, si cabe, todavía en una situación más precaria.

Así pues, volviendo al tema que nos compete, la investigación, los servicios de estas redes sociales para el investigador 2.0 son muy importantes, al menos, como decía al comienzo de este escrito para establecer una red de contactos de primera categoría y en mi caso, me ha facilitado la clasificación de las mismas, su recuperación, etc... pero tampoco es menos cierto que, las labores que he intentado realizar en algunos archivos catedralicios donde necesitaba tener acceso directo a algunas fuentes que ahí se custidiando, no he podido solucionarlas telemáticamente. A veces no he recibido ni contestación a los correos que he enviado e incluso ni viajando al lugar preciso he conseguido solucionar esta cuestión. Creo que en archivística, y no soy un especialista, todavía falta bastante para que al mismo tiempo que se respetan los Derechos de Propiedad Intelectual, se pueda compartir la información de estos archivos sin tener que viajar a los lugares donde estos archivos se encuentran porque la técnica lo permite y porque de no hacerlo de esta manera, esta cuestión dispara los costes para los que no nos dedicamos profesionalmente a la investigación pero sí nos interesa este mundo. 

4.- PANTALLAZOS de nuestro ENTORNO PERSONAL de APRENDIZAJE

Symbaloo




ResearchGate





HootSuite



5.- REFLEXIÓN CRÍTICA DEL CURSO

En primer lugar, me ha servido para conocer algunas herramientas que no tenía ni idea de que existieran y, por otro lado, he vuelto a reencontrarme con algunas con las que ya trabajamos en el Máster o en los últimos cursos de Pedagogía tales como ResearchGate.

La verdad es que tengo que reconocer que soy un cierto outsider, ya que hace muchísimo tiempo que me di de baja en Twitter y he estado más de 3 años sin entrar en Facebook a pesar de reconocer, como ya establecí en la pregunta tercera, los beneficios que pueden aportar estas redes.

Es verdad que no en pocos ámbitos, se insiste en la importancia que tienen estas redes ya que permiten el establecer un contacto y un tejido que pudiera beneficiarnos incluso en el ámbito laboral pero en mi caso, hasta ahora, no he recibido ni una sola oferta de trabajo, concierto, proyecto, etc... Todo lo que he conseguido hasta ahora, he tenido que ir yo creando dicha necesidad y ofreciéndome por los canales tradicionales. A pesar de esto, insisto y creo que si bien, es interesantísimo estas redes sociales o este curso que hemos realizado, y deseando que no se tome a mal mi comentario, creo que dependiendo del ámbito de investigación concreto que desarrollamos así pudiera ser de interesante estas herramientas. Trataré de explicarme a continuación con más esmero lo que quiero decir.

Creo que los ámbitos tradicionales de las ciencias naturales están más inmersos en el desarrollo de un investigador 2.0. De hecho, me resulta difícil o me ha resultado complicado establecer etiquetas en ResearchGate que tengan que ver con mi investigación o ámbito laboral. No se me entienda esto como una queja, para mí, esto, incluso puede llegar a ser una oportunidad aunque en principio pudiera ser una debilidad para el sector ya que, nos permitirá trabajar para equipararnos a aquellos otros ámbitos que ya han transitado por algunas sendas donde nosotros todavía no lo hemos hecho, al menos, con tanta intensidad. 

Además, parece lógico pensar que en el caso de la música, donde trabajamos con algo tan etéreo como el sonido, se necesita un canal de distribución importante, es vital dar a conocer nuestro trabajo ya sea teórico o práctico. Es decir, si nos centramos específicamente en el ámbito de la investigación es de vital importancia que estas investigaciones que realizamos sean conocidas y reconocidas para que sirvan y/o permitan establecer nuevos repertorios a aquellos interesados, ofrecer nuevas grabaciones de obras inéditas interesantes o diferentes interpretaciones de obras consagradas después de un estudio crítico y exhaustivo de aquellas fuentes especializadas de la época que permiten plantearnos estas obras pero con otro enfoque, etc... Por todo esto sostengo que es totalmente necesario contar con redes que te permitan la distribución de grabaciones, partituras, ediciones, etc... En mi caso, llevo tiempo cuestionándome la importancia de crear un canal de YouTube o un Blog donde pueda llevar a cabo esta tarea. El problema es que si ya de por sí somos minoritarios, si los canales potentes de distribución están copados, ¿cómo sobrevivir entre los grandes monopolios u oligopolios? Creo que la problemática intrínseca de la propia investigación musical o incluso historiográfica, o de Humanidades y Comunicación que es donde estoy desarrollando mi tesis, complica todavía más si cabe la supervivencia pero, al mismo tiempo, es donde radica la importancia de la utilización de estas herramientas informáticas y telemáticas que nos permiten llegar a un gran público sin una inversión de capital tan importante como las grandes distribuidoras. En la pregunta tres, expuse cómo en mi caso, cuando he intentado recuperar algunas partituras que nos consta de buena tinta que están custodiadas en determinados archivos catedralicios... no hemos conseguido tener acceso a las mismas. También me ha resultado complicado establecer contacto con algunos archivos privados y por eso abogaré siempre por establecer equipos multidisciplinares que nos permitan realmente  optimizar los recursos que tenemos a nuestro alcance. Creo que resultaría de gran interés el replantearnos cómo investigamos y que, como establece la Universidad, solo creando grupos de trabajo potentes donde se incluyan diferentes disciplinas llegaremos a obtener resultados realmente dignos de mención. En mi caso, sería bastante barato ya que tan solo con contar con un buen informático, un bibliotecario especializado en música y unos pequeños equipos informáticos podríamos desarrollar herramientas que nos permitirían incluso desarrollar proyectos como StartUps económicamente rentables.

Por otro lado, a pesar de las bondades que nos ofrece Internet creo que habría que hacer cierta reflexión sobre la cantidad de datos personales que ofrecemos en la red sin un control real sobre ellos y que tal vez se podrían utilizar para otros fines menos lícitos.

En fin, agradezco enormemente el que nos hayáis insuflado estos ánimos por desarrollar nuestra investigación con estas herramientas que son absolutamente el presente y que nos permiten no solo no perder, como tradicionalmente nos pasaba, algunos datos ya que los tenemos almacenados en memorias virtuales tales como Drive, Dropbox, etc... sino optimizar nuestros recursos y nuestro tiempo.


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